(todo hubiese sido diferente si nos hubiera pasado, todo aquello, en la azotea más alta de cualquier ciudad)


sábado, 6 de marzo de 2010

Que duermas bien, bonita.

Y como siempre metí la cabeza bajo el agua, enredé mi pelo entre mis dedos y chillé. Las burbujitas me rozaban todo el cuerpo, se me metían por la nariz y tosía, ahogándome entre el agua que recogía mi mierda. Me gustaba. Arañé mis muslos y respiré. Oh Dios. Cuanto me gustaba aquéllo. Cuando salí de la bañera el suelo estaba frío. Muy frío. Me tumbé en el suelo, así, desnuda y mojada. Me quedé allí un buen rato y, como de costumbre, me quedé dormida. No sé si fueron una, dos o tres horas las que estuve allí, pero cuando me desperté estaba completamente seca, y eso era un alivio. Intenté levantarme del suelo y un latigazo recorrió mi espalda. Ya sabía yo que dormirse en el suelo no tenía nada bueno pero jó, no sabes cuanto me gusta. Después de un rato decidí levantarme del suelo y empezar a hacer algo. Me vestí, vomité y salí. Me gasté el dinero en libros y chocolate y pensé que podría llamar a Jerry o algo. Cuando vino traía un kit kat entre sus manos. Era para mí. Lo sabía. Llevaba una bufanda a rayas y vaqueros, un gorro horrible y una sonrisa picarona. Se sentó a mi lado:
-Toma. Te he comprado un kit kat- dijo entregándome el kit kat. ¿Lo ves? Siempre me trae uno y, siempre que lo hace, lo engullo. Y no por hambre, sino por morbo. Si fuera por mí estaría todo el día sobre las palmas de sus manos, pero nunca digo que no a un kit kat, y menos a los que me trae Jerry.
-Gracias- dije mientras lo cogía. Se frotó las manos y me miró, entornando los ojos. Enarcando las cejas.
-¿Qué buscas?- pregunté.
-A ti.
No entendía nada y empecé a ponerme muy nerviosa. Tiré el kit kat y comencé a parpadear muy rápido. Estaba a punto de llorar. Se me atragantó la saliva y me arañé los brazos.
-Sh- dijo él buscando mi cara entre el pelo- Ya me voy.
Y se fue, y Jerry nunca mira hacia atrás, no como yo. No puedo evitarlo. Me duele no hacerlo. No puedo perderlo de vista porque mi memoria es muy mala y en seguida me olvido del lunar que tiene sobre la ceja o de su heterocromía. Es horrible. Estaba deseando que se diese la vuelta, creo que ya no recordaba la peca de su labio. No se volvió, pero no me moví de allí. Tenía frío y tiritaba pero me quedé dormida. Soñé mucho aquella noche. Soñé conmigo, soñé con él y soñé con un viaje. Pero ya no estaba en la calle y Jerry dormía bocarriba a mi lado, trenzando poco a poco mi felicidad. Ya veía su pequita sobre la comisura de su labio.

8 comentarios:

  1. Yo, si fuera Jerry, esperaría a ver como disfruta del kitkat y le daría un beso saboreando el sabor del chocolate en sus labios...
    Pero supongo que Jerry es el típico chico inalcanzable, y a la vez tan alcanzable...

    Besitos<3
    Pd: ¡quiero saber más sobre eso!

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  2. precioso :)
    te seguiré alla donde escribas^^

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  3. Me encanta tu blog, te sigo!
    Tus historias son geniales, jaja :)

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  4. dice Cat que si te quedas dormida en el suelo puedes pillar un buen resfriado (ya sabes, de los de una semana entera en la cama)



    (sonrisadejueves
    para ti)

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  5. No se como he llegado, pero solo he leido esta enrada y ya me he sorprendido. Te sigo, y sigo leyedo...


    =)

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Tic tac. Déjame tantos segundos como quieras.