(todo hubiese sido diferente si nos hubiera pasado, todo aquello, en la azotea más alta de cualquier ciudad)


miércoles, 31 de marzo de 2010

Este cielo es un infierno.

Mamá siempre ha dicho que escriba con buena letra, para no tener que borrar una y otra vez sobre la hoja. Para no ensuciar las hojas del cuaderno, pero por más que me esfuerzo, el bolígrafo sólo traza curvas inlegibles, desiguales y sucias. Me acuerdo que una vez Mónica se quedó una tarde entera conmigo, muda y constante, guiando a mi manos por las cuadrículas del folio. Aún siento el silencio con el que logró recibir a mi tozudez. No respondió a mis protestas, ni siquiera me reprendió por ello. Tampoco levantó la mirada de la hoja. Llevaba días perdida. Todos sus consejos se convirtieron, al principio, en sugerencias malhumoradas y blasfemias. Después desaparecieron. Se le escaparon las ganas por la ventana de tanto esperar y las lágrimas se disolvieron entre los grumos de los cola cao que por las noches la acompañaban junto al alféizar de la ventana, atragantando a sus miedos. Depositándolos poco a poco en cada esquina de su cuerpo, resbalando de vez en cuando por sus pestañas cuando dormía. Su pelo oscuro rozaba su cara, rezagado y débil. Y si soplaba el viento, su boca se torcía hacia la izquierda. Una mueca de dolor que arañaba a la imaginación y la hundía en pequeñas gotas de sangre alojadas en sus comisuras. La felicidad cogió las maletas y la abandonó dejando libre una triste habitación de paredes grises y agrietadas en sus mejillas. Sus ojos se descascarillaron y se columpiaban al ras del suelo.
Mamá la llevó al médico porque decía que estaba enferma, pero no se daba cuenta de que Mónica estaba muerta en vida. Mamá nunca ha sabido observar la dirección de los pasos de las personas y si realmente lo supiese hacer se habría percatado de que Mónica perdió la dirección cuando intentó retroceder y sentarse sobre el césped verde junto a Papá. En el camino tropezó con un socabón y se hundió en él. Nunca ha sabido cómo salir de él, pero si ha sabido echarse mierda encima hasta ahogarse. Nunca me ha gustado eso que llaman realidad porque de real no tiene nada. Sólo te sorprende de vez en cuando, amordazándote a sus talones y, desvistiéndose, intenta entretenerte, para que se te pase el susto. Por eso Mónica anda a tientas por el suelo.Sus sentimientos están en off y las personas no tenemos botones ni sistemas por control remoto. La realidad se le ha presentado en forma de carta sobre la colcha de su cama:
Papá ha muerto. 
Nunca supe ser valiente. Ya no sé levantar los ojos del suelo, ando demasiado ocupada intentando huir de la verdad.

5 comentarios:

  1. Jolín, muchísimas gracias por pasarte, y me alegro de que te gustara el texto :)

    El tuyo es buenísimo chica, y a parte de eso me encantan tus fotos, son geniales!

    Me quedo un ratín husmeando por aquí, si me lo permites ^^

    Un besazo!

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  2. Buenas fotos, y muy buenos textos, qué envidia! Te agrego por aquí también, soy http://www.flickr.com/photos/rbnisonfire en flicr.
    Besos!

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  3. Im-presionante

    Te sigo, me ha gustado mucho tu blog (:

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Tic tac. Déjame tantos segundos como quieras.