(todo hubiese sido diferente si nos hubiera pasado, todo aquello, en la azotea más alta de cualquier ciudad)


lunes, 25 de abril de 2011

¿Qué será de nosotros?



Hoy he empezado a hacerme invisible. Me he percatado de ello esta mañana, cuando la sombra de las gotas de agua se proyectaban bajo la trasparencia de mis talones. Ha sido una huida sigilosa, a cámara lenta. He ido esfumándome por horas y mis pies se han marchado antes de que pudiera darles señales de salida. A mediodía las rodillas se camuflaron con el fondo y retrocedieron o avanzaron sin mí y me dejaron mirándome asustada los bordes de mi falda. A la noche yo ya no era nada y vagaba por los rincones de mi habitación agazapada. Deambulé en la madrugada y esperé a que aparecieras, estaba sentada en el bordillo, observando las colillas, el temblor del suelo y el color azulado del mundo que poco a poco he ido dejando atrás. Siempre pensé que podría ver mis extremidades agitarse mientras el mundo se iba desprendiendo de mi existencia, pero exactamente no sé cómo apoyar los pies porque no me localizo, no sé el ángulo en el que se separan cuando permanezco de pie ni el arco que forma mi espalda cuando espero acurrucada a que se esfume el día. En realidad, soy consciente de que me caigo, de que las ramas de los árboles no me perciben y que, si intento salvarme sujetándome a una de ellas, no habrá nada con lo que poder ascender del suelo. No soy nadie y no soy nada. Soy el oxígeno que se ha esfumado de mi fotosíntesis cardíaca y tú, aunque no te des cuenta, me estás respirando. Estoy vagando por los bordes de tus pulmones y mis días son carreras contínuas dentro de tus arterias. Dejo de existir para intentar bucear en tu vida, la mía la perdí. No cierres tanto los ojos, no te escondas, dúchate y sal esta noche y hazlo por mí.

Si optas por ser cristal, ¿qué será de nosotros? Tenemos mucho que perder.

5 comentarios:

  1. Ah, ah, Oxígeno. Inúndame, te arropo con palabras, si no haces que se me agoten y sólo puedo dejar respiraciones, segundos, minutos y vuelos. En cadencia continua, repetición inmediata de circuitos cardíacos; no despego las pestañas ni parpadeo en tu tempestad, quiero entrar.

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  2. Me encanta todo lo que escribes. Besos.

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  3. Tu dominio de la palabra me sorprende cada día más. ¡Quiero más y más de ti! :$

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Tic tac. Déjame tantos segundos como quieras.